Un parquecito verde me invita
con sus ramas entrecortadas por tanta lluvia y por tanto viento
y por tantas hachas
Los bancos húmedos donde me siento sin haber pasado un trapo.
Los columpios que crujen
óxido y otros pesos.
La madera de todo el espacio
pulida
exhuberante
como un día de diciembre.
Amo éste parque.
Amo que huela a selva,
a incertidumbre
a vida latente.
Amo que huela a supervivencia
a bichos que nacen y que se comen
desaparecen
amo que huela a tierra mojada
a hojas pisadas por botas y por zandalias
amo que suene a melancolía
a infancias de antaño
(cuando se jugaba en parques como éste)
Amo las piedritas
porque me las clavé en las rodillas muchas veces
y sangraba
pero no pasaba nada: Mamá curaba la vida con una sonrisa
y lo más más grave
con un helado.
Amo este parque
se parece a mi pasado
a mis hermanos enterrados también en el barro
volando bajo el influjo de los subeybaja, de los toboganes
trampolines
y demás amigos de la infancia que se quedaban a dormir en el parque cuando uno se iba a su casa.
Hace 1 semana

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Asomados a la orilla