domingo, 29 de noviembre de 2009

Huye de él
todas las noches
de tu vida
Porque sus brazos serían el hacha
la punta filosa del diamante
el aparentemente inocuo sol de frente
sus manos
si quieren
van a astillarte las alas y así
volar
será más que difícil
Digamos que ya es duro pero entonces...
cómo decirte palabras como Dolor
si aún no has sentido que te consumes
eso no era dolor
eso no era
era lamentarse, o nostalgiar, o no andar dichoso.
Pero
Dolor
seria que venga y que te mire
hoy
¿podrías imaginar eso?
¿podrías atreverte siquiera a investigar un poco más allá de sus pestañas
por qué tanta muerte
a ese amor que había sido como una madre dadora de flores?
dios mío
dios suyo
no nos acerquen.

Nunca
pongas esos ojos en los míos.
No quiero conocer la esquina más negra del vacío

todavía.
No lo traigas
de acuerdo
no lo acerques.

Pero
cuídalo.

Por favor
cuídalo.

De qué
no sé.
De él mismo.
Es que se odia.
madrecita tierra
por favor
devora estos trapos sucios
devora este zapato ajeno
estos cordones, este sombrero, estas palabras que no son frescas
madrecita
has entrado en primavera por última vez
ya no vendrán otros amantes
madrecita
llévate mis bragas mis medias blanquísimas de cloro y sudor de pobre
no quiero más que limpien mis miserias madre
no quiero más que tapen mis desechos
que censuren lo mal que huele el sitio donde habita mi otro corazón
no quiero que perfumen de shampú mis explosiones
mis gritos mis rabias mi humor
madrecita
déjame sólo la piel que me pusiste.

nada más
por favor
nada más.
Creo de verdad que estabas ido
mucho antes
de cruzarnos las miradas
borrachos de río y de verdor
tostados bajo el trópico demente
ya no estabas cuando me pusiste un nombre
y así me llamabas
ya no eras cuando entraste suave, como un rayo amado
como sudor de ángel
como roce de viento cálido
en el corazón de mis cuevas tiernas
en el bamboteo de mi frente contra el cielo
en el ir y venir de mis ojos extraviados
al compás de tu espalda
de tus tiempos.
Ya no presenciabas el milagro de mi grito mudo
de mi angustiosa exhalación de polvo
de mi moribundo nacimiento alegre.
Me hiciste
si.
Me diste un dolor tan
tan grande
que sólo un corazón amante lo aguantase
que sólo
siendo manos tejedoras de perdón
no te matase
no te arrancase con lágrimas los dientes.
Sí, me amaste
me amaste como se ama sin pellejo y sin espejo
como se ama cuando se ha perdido el tren
todos los trenes
todos los fines y las promesas
pero no estabas.

Desde mucho antes de ser lo que me quema
eras ausencia.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Un parquecito verde me invita
con sus ramas entrecortadas por tanta lluvia y por tanto viento
y por tantas hachas
Los bancos húmedos donde me siento sin haber pasado un trapo.
Los columpios que crujen
óxido y otros pesos.
La madera de todo el espacio
pulida
exhuberante
como un día de diciembre.
Amo éste parque.
Amo que huela a selva,
a incertidumbre
a vida latente.
Amo que huela a supervivencia
a bichos que nacen y que se comen
desaparecen
amo que huela a tierra mojada
a hojas pisadas por botas y por zandalias
amo que suene a melancolía
a infancias de antaño
(cuando se jugaba en parques como éste)
Amo las piedritas
porque me las clavé en las rodillas muchas veces
y sangraba
pero no pasaba nada: Mamá curaba la vida con una sonrisa
y lo más más grave
con un helado.
Amo este parque
se parece a mi pasado
a mis hermanos enterrados también en el barro
volando bajo el influjo de los subeybaja, de los toboganes
trampolines
y demás amigos de la infancia que se quedaban a dormir en el parque cuando uno se iba a su casa.
Atrás.

Dicen que el olvido existe.
Dicen que el amor es algo.

Dicen que mis ojos han de abrirse para que el sol queme toda la ceguera.

Digo que tus manos son hermosas.

Dicen que el olvido existe y que ya vendrá

que ya vendrá-

sábado, 21 de noviembre de 2009

Luana:
Esta fue una noche extraña. Salí con Alirio y con Pancho, al bar de la esquina de la Av. Bolívar. Al entrar, supe que no estaba como otros días. Primero pensé que era el sitio, que habrían cambiado la decoración, o reubicado los cinco tristes afiches de rock stars que hay en las paredes... o que quizás la música de fondo tenía menos volúmen que de costumbre. No me preocupé mucho que digamos, porque aparte era hasta entonces una sensación secreta puesto que nadie se pronunció a favor ni en contra de nada. Es decir, nadie lo notó. Ni siquiera Alirio, y sabrás que Alirio, con lo tonto que es, tiene su ojo de águila... Pasaron los primeros treinta minutos, en que uno se toma dos cervezas, mira a la pantalla de tv, sigue sonriendo, espía a las chicas que entran y a las que están... (había una morena de pelo cortísimo que me llamó la atención. Vestía toda de blanco. Linda). En el tercer cuarto de hora, ya se habían colado mis pensamientos más profundos en el inconsciente colectivo y quien arrojó la flecha fue Pancho:
-¿Todo está bien?
Alirio y yo nos miramos. Yo exageré mi pose de naturalidad, mi pose de amigo que sale con sus amigos y se halla cómodo haciéndolo. Me moví mucho hacia la derecha mientras respondía: Por mi parte, todo en orden... Fué una frase muy rara. Entonces se formó un haz de luz borrosa alrededor de mi persona. Los dos me miraron y yo no me atreví a mirarlos pues ya estaba todo entredicho. No dicho, pero casi. Todo comenzaba a manifestarse. Todo, o sea, mis rarezas de hoy. Definitivamente estoy raro, pensé. Y me levanté sonriendo, dirección baño. Qué baño triste. Un tipo me dijo: se me murió la viejita. Salí corriendo. Cómo es posible que a alguien le pase eso, Luana. La muerte de una madre es lo más asqueroso que puede hacerle a uno la vida... dígame Dios que no es para morirse si a mi me ocurriera... espero que nunca me pase, Luana. Pobre tipo. Y yo con mis poses y mi tontería delante de él, siendo perfectamente inútil. Era necesario correr, entiendes? Una cosa como ésa no puede compartirse, es demasiado grande, esa noticia tiene el poder de hacer estallar el bar, la Av. Bolívar, los hábitos deporitvos de Pancho, las indigestiones etílicas de Alirio, ¡todo debería romperse con una cosa tan horrible! Yo no quiero morirme de tristeza ajena, pensé .Me hallé frente a una puertica marrón, estrecha. Digamos, desvencijada. La abrí con decisión sin tener idea de dónde había salido. Daba al patio. Aire fresco, qué peligro. Luna y estrellas en el cielo azul marino... Un grillo entonando una canción.... Un hombre silbando un tango mientras recoje latas tiradas. Es todo hermoso y raro, Luana, pensé... pensé tu nombre durante largas horas. No volví a la mesa por mis piernas y deseos. Me llevó el intruso, ese que a veces se mete en mi cuerpo y no me deja quererte como te mereces... ése que a veces te dejó esperando durante horas en el medio del parque invernal, por un beso. Muy raras veces pediste algo más que un beso. Y en esas contadas ocasiones, pedías cosas grandes como mi inteligencia -imposible-, o un mínimo esfuerzo por alcanzar la madurez. Pero tú sabías que era inmaduro y no precisamente genial, y que no tenía la técnica aprendida sobre cómo controlar al intruso que entra a mi cuerpo y te maltrata... pero igual te quedaste. Te quedaste de pie, seria o con sonrisa, gorda o enflaquecida por el tiempo escurrido en esperas, loca o paciente, sumisa o rebelde, bronceada o pálida, suicida o viviente, en marzo, en diciembre, en agosto,los lunes, bajo el aguacero, al sol, los viernes... Te quedaste, Luana. Y sólo hoy puedo sentir el tamaño del amor que me tenías. Porque detrás de esa puertica encontré la noche con sus amigos llenos de alegría, de brisa y de colorido, y no fué hermoso comprobar que ya no vives. Fué como morirme yo pero de rabia. Fue como impotencia por no poder recuperarte. Por no poder volver el tiempo, abrazarte, por no poder ni siquiera morirme. Por no haberte dicho: Te Adoro. Por siempre decirte cosas como: me encanta que vengas... cuando en realidad a veces odiaba tu presencia y eran esos los momentos de comunión más profunda entre nosotros. Con tus perros, con tus libros, con tus quejas, con tu dolor de dientes, con tu manía de limpieza, con tu relajado caminar sin zapatos por el patio... Siempre te quedaste donde yo estaba y yo un día te dije: Me fui de viaje y descubrí algo que no va a gustarte, no me haces falta cuando te marchas. No me haces falta, te dije, y era tan obvio qe me había arrancado los cabellos de la necesidad de decirte: acabo de ver a un perro, acabo de tomarme un café con ginebra, acabo de ver un película en francés sin subtítulos, ah claro será porque estamos en Francia...  y no te dije ese pequeño secreto: todo lo que me pasaba, me emocionaba hasta el límite de mi sístole y de mi diástole, al pensar en que te lo contaría y en qué me ibas a responder.
No quiero tener más esos secretos contigo. Por eso es que he venido, he agarrado un lápiz y un gran trozo de papel, he agarrado estas lágrimas y éste frío,y me he puesto a contarte que hoy tuve una noche rara porque a mí lo que me ocurre en la vida... sólo si es para contártelo, tiene sentido.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Me gustaría ser más capaz de sentir cosas bonitas.
Las cosas bonitas me dan como miedito, y apenas si puedo leer un poema de amor escrito con un corazon que seguramente sangraba, sin desmayarme.
No soy sensible, estado creativo de los seres.
Yo soy simplemente rompible, y se que esa condicion no genera grandes poemas ni grandes amores.
Poco le dejaré a mis hijos.
Podría dedicarme a otra cosa, como a vivir, mejor, un día de éstos. Como a sonreír. Pero es que.... cuando de verdad quiero o amo o disfruto algo, todo mi cuerpo y mi gestualidad, se paraliza.
Eso era todo lo que venía a decir.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Pero.. ¡si hay tantas cositas bonitas por ahí!
mira nomás qué maripositas
mira nomás qué estrellitas en el cielo, ay dio mio qué belleza
mira nomás ése mar azuladito, esas nubecitas blanquitas, esas cabezas de niños
mírale la risa a los chiquiticos
míra que ese perro se ve tan precioso con la lengua afuera y las orejitas cortas
ay ay ay
es que el mundo es una cosa tan bonita
mira nomás esas orquídeas
mira qué sol tan calentito
mira qué café tan oloroso
mira qué familia tan unida
mira qué biblia más decente
mira qué presidente más honrado
mira nomás qué cosas lindas
mira nomás.

VETE A LA MIERDA,
me contestó.

Y yo que quería, que queria...
que intentaba...
que procuraba...


Me voy a la mierda, sí, mejor.
Ah, la tonta.
La tonta, la que miente
Sí sabe lo que quiere.
Sí sabe que te quiere.
Ah,
cómo se engaña,
la tonta.
Juro
que no es mi intención
éste cuarto.

Ni nada de esto
que me va quedando
como único espacio.

Sueño cosas mejores.
Sólo las sueño.

Juro
por las manos iluminadas de mi madre
que no es mi intención éste octubre
ni este hambre.
de aquí

al infitnito

pienso reírme y reírme.

pienso soltarme y buscarte.

pienso clamarte y subirte a las nubes al cielo a los astros al mundo.
no bajes

a la histeria.

no padezcas
mis dolores de cabeza.

mírame como ahora.

con ojos sin dientes.
no me mires como antes

cuando me mordías las sábanas
los pies
y las rabias.

no me mires como cuando me aferraba
a tu hombro para no perder la vida.

no me mires como cuando
eramos
dos
juntos
juntos
caminando la vida.
No tengo paz.
No he tenido desde pequeña.
Y no la recuerdo con precisión,
se me aparecen a veces trazos de...
imaginaciones de...
nunca concreto la imagen de la paz entre estos dedos entumecidos.


No
la
quiero.

De quererla,
habría desistido de la luna
de los dedos en la tierra que forcejea con las piedras hasta que alunbra
y es un pedazo de coliflor.
Habría desistido de hurgar en los ojos de las personas
que son como bestias adormecidas
cuerpos quietos y palabras decentes
pero
los ojos
se les llenan de histeria, de noble instinto
de impresentable esencia.
Puta paz,
de quererte,
le habría dicho a los violines, a las guiterras, a los tambores, a los poetas, a las trompetas, a los soñadores, y a los hermosos,
que no me hablen nunca, nunca. Que se hagan silencio.
De quererte
habría dicho en voz alta mi nombre como creyéndomelo.

Pero no me lo creo.
No me siento tan viva si te me acercas
no me siento amiga del mar inacabable de remolinos
no me siento viento ni me siento carne.
Si te apareces
lucharé hasta desesperarte.
En mi bando morderás un polvo fino y letal.
El polvo del miedo.
El polvo del asco.
El polvo del encantamiento por la miseria del alma.

No he tenido paz.

Ni me ha hecho falta.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Éste pedazo de cuerpo sucio
vacío
arrepentido
de la alegría que recibía


Éste pie desnudo
éstas manos alzadas hacia las nubes
éste palpitar
éste siempre hiriente tic-tac / tic-tac / tic-tac.

Esta casa
no es mía.
Nada me pertenece.
Nada es mío.

Sufro de verte feliz
sufriría de verte doliente
estoy enferma enferma loca y
ya hiedo
de tanto
romperme contra tu imagen
que es un espejo de aristas largas.

Intermitentes luces
gigantescas carcajadas
desproporcionados autos inmóviles
qué torres
qué espacio
qué miedo.

Noche
puta noche
desencajada
puto espacio sin tu tibia manera de amasar las cosas
honesto y lejano
imposiblemente lejano.

Ah, como una ausencia
como un no-recuerdo
como un te-me-borras
como un quédate-en-alguna-parte-de-mi-existencia.
Como un
no-sé-pedirte-que-no-te-vayas.
Como un:
te-he-necesitado-en-tantas-copas.

Decidido el cielo se prende
se enciende
¡es un necio! ¡es un intrépido!
hoy no salgas, sol.
hoy no pongas más sal en éste cuarto
clausurado y gris donde me tiendo
a
desmesurarme
de rompimiento.

Ah.
Si tan sólo pudiera la noche escurrirse
por entre los hilos
bordados de alambre
de mi rutina.-

lunes, 2 de noviembre de 2009

Le caía luz sobre el pelo suelto
desparramado sobre el colchón de blancas sábanas
y arrugadas.
El amor arruga a su paso las cosas.
Pero enciende tantas luces
da nombre a tantos soles incognitos
que uno no se va a quejar por unas sabanas más o menos deshilachadas
o por un corazon más o menos desierto
si se le deja...
Vale la pena
vale la pena
Vales la pena.
Es cierto que cae la luz sobre ese pelo
pero también que no vas a darle un beso más
y sí muchas noches menos.
Es cierto que te has marchado.
Es cierto que la calle te reclama y te atosiga pero tú no dices nada.
Disimulas en el transporte, y en trabajo y luego en el ascensor que va a tu departamento..
que has dejado una melena tierna larga y suave
revestida de incomprensiones
no le dices a nadie
que abandonaste unas manos blancas
bajo las luces del día...
Que rompiste un día de mayo
que ya no te verán enamorado.

domingo, 1 de noviembre de 2009

 Noche, tu placer, tus risas alborotando a los perros de la casa del policía, la gorda de enfrente raspando las ollas con una ansiedad asesina, el reloj del pintor estrellado contra el piso. ¿Qué culpa tiene el reloj, señor Armando? Ya, cálmese hombre, venga y nos tomamos un vaso de vino, le gritaste desde la ventana. Corrección: desde Mi ventana. Mi apartamento. Mi edificio, mi vida, mi cuadra, mi vecino pintor, mi amigo pintor y muy especialmente mi vino francés. Este no es de cartón ni es Gato de ningun color. Es un vino francés carísimo que no sé pronunciar, que me trajo mi hermana de París. Qué descaro. Por lo menos si baja el pintor se van a callar los perros, porque no pretenderás que reaunude la faena mientras el pintor revienta cuanto objeto le parezca despreciable. Ah, qué idiota es el señor Armando, pensé cuando ya estaba en la sala explicándote:
-El tiempo es una maquina, ¡un depredador! !el rey de la selva!
-Pero no llore, Armando, eso sí que no... -le dijiste tú con ese optimismo enfermizo que tampoco ayuda.
-Si es que no lloro, estoy sudando por los ojos, de chiquito era siempre así... -y pone los ojos fijos en alguna cosa y todo se calla esperando que la frase continúe su curso hacia dondequiera que iba... - saben algo -por fin alguien me incluye en la conversación- uno no está tan solo cuando es un estúpido. Uno tiene amigos! Habla maravillas de las cosas más innecesarias, y alaba a toda la mierda que le ponen delante y se identifica muy bien con los estúpidos compradores de estupideces -este señor no debería tomar más vino, y ¡francés!- pero entonces llega un día en que uno entiende. Uno -los ojos fijos durante una eternidad. Uno... uno ve.
-¿Quiere una cerveza? El vino se acabó. -no me mira enseguida. Si, bella, quisiera una cerveza... Aunque, ¿sabes algo? -lo miro. No quiero nada. Lo único que quisiera es que alguien me abra las venas y les extraiga el veneno y luego vuelva a cerrarlas y a dejarme en mi lugar. En el mismo lugar de siempre.... el de los loquitos de la calle... pero un loquito sin rabia y sin conciencia, que es casi lo mismo.
Tu sonrisa apareció de nuevo. Una sonrisa cobarde, vacía, indicadora de que no hay nada en tí... nada que salve a uno de la desgracia de estar vivo! Como yo tampoco tengo muchas palabras ni mucho corazón, voy a la cocina por una cerveza para mì y otra que también es para mí y que me beberé apenas termine la primera y entonces quizás allí ya pueda decirle algo como: Estamos colmados de misterio y eso es hermoso, Armando, como sus pinceles. Ah, debería hacer ya mismo algo como desnudarme para que me pinte, o decirle que todo lo que expresaba el cuadro de "Muchaho de pie diagonal al abasto", me rompió el corazón en mil pedazos, especialmente por el marrón desgastado de su sombrero y el brillo de sus ojos. Además detrás había toda una ciudad gris y envejecida... pero en el campo resplandecía el sol... y todo era muy triste y hermoso... pero no se lo dije, y ya no puedo decírselo, porque cuando te fuiste al baño con tu risa y tu sonrisita inútil y yo me fui a buscar mi cerveza, el pintor, mi pintor, mi vecino, siguió rompiendo los objetos que no le gustaban y ésta vez fue el espejo que rodó por los aires atravesando la ventana y despidiendose del edificio y llevándose además de la mano a la imagen que el pintor, en el espejo, miraba.

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intento: actuar, escribir, no madurar demasiado, leer, amar, reír, no morir de hambre mientras todas las anteriores.
Dentro de las calabazas hay múltiples duendecillos!!