Voy al sol y vuelvo
voy al aire.
Subo al mar y vengo
de regreso
seca…
Pero voy viniendo siempre
desde olas opuestas.
Se supone cierto
el devenir del tiempo
pero no
no creas
que no me has visto
y que por eso
ya no existo.
Estoy en el aire
y en tus libros
en tu memoria
como una gota
de sudor
que se marcha
con el hombre de la voz ronca
hacia otra tasca
pero no importa
si está volviendo
el tiempo de recoger las cerezas.
El campo es agua
y el mar de nieve.
No importa el eje de las miradas
siempre se miran
bien hacia adentro.
Voy al aire y vuelvo
voy al centro
del universo
a ver si miro
que no hay tus ojos
en ningún rostro
Y así regreso.
Hace 1 semana

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Asomados a la orilla