Me pica tu sol
trópico
me fastidian tus rencores.
No tengo casi sombra bajo tu cadalso.
No poseo una certeza.
Verdor inútilmente largo
se prolonga hasta la salvación tu viento claro.
Tus amaneceres.
Como el bostezo de una flor recién nacida
tu claridad penetrándome la historia.
Vida has dado hasta el hartazgo.
Muerte has dado también
y a esta hora tiemblas en mi voz
que se ha hecho invierno.
Quisiera sacarle dolor a tus cimientos.
Hace 1 semana

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Asomados a la orilla