Soborno a las faldas
me llevo inúltimente a fiestas
sonrío a vecinos y parientes
abro como un caimán verde
la sonrisa clara como la muerte
la sonrisa que nunca conocí desde cerca.
Ésta mueca desintegradora de vagones.
No cabe tanto mentir en un sobre añejo.
No hay cartas de esperanza en los ojos de la guerra.
Me corresponde la porción de asco.
El minuto de cimiento.
El cálculo de mi íntimo secuestro.
No me toques los ojos con violencia de árbol
no taladres mis huesos
ni más allá de mis huesos.
No me pidas tregua.
Ya es mucho que me lleve a las fiestas
y que sonría
con entrecortado terror / con inconsistencia
a vecinos
y parientes.
Hace 1 semana

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