viernes, 9 de octubre de 2009

Me siento en esta cama.
No es la unica del cuarto, ni de la casa, ni del edificio, ni de la ciudad, ni del país. Qué bonito es éste país, divaga. El país también divaga pero no con ella, sino con sus malos y buenos olores entremezclados en un inmundo y majestuoso paisaje. No hay nada más bonito que una flor. Me siento y es como si otra voz dijera cosas alrededor de mis hechos. Sí, mujer, soy yo, la que siempre se mete en tus asuntos, pero no me culpes: si tú no te interesas, y los dejas solos, alguien tiene que intervenir. Me parece mentira que una vez hayas estado desnudo delante de mí con la piel de las manos erizada al contacto de mis pequeñas pecas y de mi entera espalda. Te parece mentira, a mí me parece verdad.. pero en este caso la mentira y la verdad son igualmente tristes, ¿o no? Es un poco triste no verte desde hace tanto, pero en realidad eres ya un recuerdo tibio. ¡De presencia abrasadora, a recuerdo tibio! Ay, qué triste que es el tiempo, amor, amor, amor, eras tanto amor, eras tan imprescindible... ¿Por qué dejé pasar tanto tiempo sin tus ojos? Ahora es terrible darme cuenta de que no eres imprescindible pero ay, amor... amor... deberías estar aquí. No, no y no, cada quien está donde debe. ¿Qué? ¿Qué de qué? Es raro, me parece que alguien me escucha y me contradice siempre. Ops. Sí, me descubrió. No me queda otra que enfrentarla.
-Oye. -Se asusta, era de esperarse. No me contesta.
-Oye!!
-¿Qué? -aterrada, mirando a todos lados.
-No me vas a ver, así que no busques. Quiero decirte que todo está mal y va a estar mal, ¿te consuela?
-No. Me consolaría más la silenciosa soledad.
-Ah. Claro. Me gusta cuadno callas porque estás como ausente.
Sí, gracias, dice ella. Y no me deja oír más sus pensamientos. Pero yo sé que está pensando, que estamos pensando, en ti. Desde hace tanto. ¿No damos lástima? No, ninguna razón para la lástima, dijo Oliveira, porque allá donde esté tiene el pelo ardiendo como una torre y me quema desde lejos .
Oliveira es la persona más honesta que hemos conocido jamás, y eso que no lo conocimos. A ella no le interesan mis pensamientos, sólo busca tu mano como si estuviera en un DNI, en un sweter de rugby, o en la cara malhecha de Mario Benedetti. Extrañamos a Mario, y ni siquiera tu abrazo ha venido a corregirlo.
Ni siquiera tu espejo.
Tu imagen.
Tu odio contra todo.
Tu socialismo.
Tu resentimiento. Tu incoherencia. Tu voz amarga.
Nada tuyo ha venido a decirnos que somos bonitas y tenemos esperanzas de aprender a vivir y a escribir.
Ay, pensamos al unísono, somos tan pequeñas todavía. Adonai entendería. Adonai, donde esté, en ese llanto callado y en esa risa fingida, en esa vida adolorida, entendería.
¡Adonai! Mamá, diría Adonai.
Mamá de Adonai, mamá de nosotras, piojitos! Adonai, por qué no me dices que me cuide que si me resfrío puedo empeorar de la ronquera? Por qué nadie ya nos dice que me cuide? Que la cuide?
Cuidame, Adonai
Y Tu también, mamá.
Y tú, hada madrina.
Y tú, amor prescindible pero no olvidable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Asomados a la orilla

Seguidores

Datos personales

Mi foto
intento: actuar, escribir, no madurar demasiado, leer, amar, reír, no morir de hambre mientras todas las anteriores.
Dentro de las calabazas hay múltiples duendecillos!!