Me he sorprendido mirando las calles vacías.
Vacías, de qué?
De qué se llenan las cosas, a la larga?
De polvo.
Sólo el polvo permanece
mientras los hechos
corren descalzos arriba abajo y a los lados del tiempo
tiempo despeinado
tiempo abstemio.
Es de noche,
pero,
¡cuánto tiempo pasará hasta que eso no sea cierto?
Cuatro horas,
cinco instantes.
Y más nada.
Elcielo se voltea y te da la otra cara, la azul, la naranja, y otra vez la negra
y ahí
quién dijera que es de día mentiría
quien dijera que soy alegre profanaría las tristezas
pero ay mira
pasa un pajarito y te ríes
todo vuelve a cambiar
y así
y así y así
y siempre repitiendose este ciclo interminable
esta rutina de andarse moviendo
de andarse dando vuelta para seguir siendo lo mismo
desvestirse para justificar la ropa
vestirse para adorar y sublimar la desnudez...
Cuerpo, un brazo, seno, nalga, pelo, hombro, carne, rodilla
tobillo
segundos instantes un libro por allí
una película
algún día algún dia no existirá este cine
nadie sospechará que hubo una butaca roja donde yo me sentaba y me aburría
o me santiguaba
o me reía
o me lloraba
nadie sabrá
así como yo
desconozco que había mar en mis pisadas
que habia otra casa, otro niño en mi asiento,
que había una teja roja y no un edificio alto y perfecto
que había una bolsa de plástico en la mano de algún viejo
donde yo ahora me siento a tomar lecciones de piano
que había familias enteras donde hoy duermen bancos de plaza
que había tantas caras que ya no viven
tantas historias importantes, tantos libros hechos, tantos instrumentos, tantas herramientas, tantos desconocidos, tantos por conocer, tantos silencios, tantos gritos.
Tanto de todo.
De todo.
Quiero un poco de algo de lo que no haya mucho.
Por ejemplo
un poco de calma.
Hace 1 semana

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Asomados a la orilla