Déjame rodar
déjame ser circulo -vicioso, si quieres, o brillante-
que se esparce con holgura
hacia la nada
que rueda y se lastima piedra a piedra
que rompe con el polvo a su paso sorprendido
que se digna a acobijar montañas y hogares
techos muchedumbres hospitales
sin dejar de rodar
por el impulso del olvido
por el gran empuje que le ha dado
recordar aunque sea un poquito al río
Déjame rodar
ésta ciudad me da frío
déjame perderme entre las aguas
del camino
déjame ser roca noble
tierna hormiga redonda
déjame irme de aquí
porque aquí
donde no estás
estoy perdida.
Hace 1 semana

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Asomados a la orilla