sábado, 31 de octubre de 2009

Me he sorprendido mirando las calles vacías.
Vacías, de qué?
De qué se llenan las cosas, a la larga?
De polvo.
Sólo el polvo permanece
mientras los hechos
corren descalzos arriba abajo y a los lados del tiempo
tiempo despeinado
tiempo abstemio.
Es de noche,
pero,
¡cuánto tiempo pasará hasta que eso no sea cierto?
Cuatro horas,
cinco instantes.
Y más nada.
Elcielo se voltea y te da la otra cara, la azul, la naranja, y otra vez la negra
y ahí
quién dijera que es de día mentiría
quien dijera que soy alegre profanaría las tristezas
pero ay mira
pasa un pajarito y te ríes
todo vuelve a cambiar
y así
y así y así
y siempre repitiendose este ciclo interminable
esta rutina de andarse moviendo
de andarse dando vuelta para seguir siendo lo mismo
desvestirse para justificar la ropa
vestirse para adorar y sublimar la desnudez...
Cuerpo, un brazo, seno, nalga, pelo, hombro, carne, rodilla
tobillo
segundos instantes un libro por allí
una película
algún día algún dia no existirá este cine
nadie sospechará que hubo una butaca roja donde yo me sentaba y me aburría
o me santiguaba
o me reía
o me lloraba
nadie sabrá
así como yo
desconozco que había mar en mis pisadas
que habia otra casa, otro niño en mi asiento,
que había una teja roja y no un edificio alto y perfecto
que había una  bolsa de plástico en la mano de algún viejo
donde yo ahora me siento a tomar lecciones de piano
que había familias enteras donde hoy duermen bancos de plaza
que había tantas caras que ya no viven
tantas historias importantes, tantos libros hechos, tantos instrumentos, tantas herramientas, tantos desconocidos, tantos por conocer, tantos silencios, tantos gritos.
Tanto de todo.
De todo.

Quiero un poco de algo de lo que no haya mucho.
Por ejemplo
un poco de calma.
El oxidado mar
podrido casi de hermosura
se ha detenido y yo
aqui
desmesurada de noche
hartísima hartísima de brillos
no sé si he brillado
seguramente me han visto brillar
pero yo...
yo no me he visto sino caer.
Me he visto la frente bajo el impacto de las esmeraldas
me he visto sangrante
ahogada en el rocío
y otra vez no dormimos
mira el sol
mira
se ha ido y para siempre la noche estrellada
estamos despiertas y en el camino
camina!
camina!
no pensarás quedarte siempre muda como muerta despertando a los fantasmas
no pensarás hacerte la dormida con esos ojos como arepas redondeándose
no pensarás echarte a creer que estás recubierta de un moho achocolatado.
No pensarás
que puedes
dejar de pensar
sin más
ay, qué bonito
qué bonito sería.
Me has visto, tú, brillar?
Cuándo fue eso? y, ¿qué me decías?
por qué, por qué?
qué manera de abrazar con el hielo del avión en el pescuezo.
A veces me pregunto:
eres humano?
soy persona?
A veces te pregunto,
¿nos perdimos?
A veces me acorralo
porque claro
claro que nos perdimos.

domingo, 25 de octubre de 2009

La mecedora amarillenta se parece al tiempo
sosteniéndole las faldas, los lentes, la delgadez.
Mi mamá pequeña y grande a la vez.
No envejecida, pero sí un poco mayor.
Es tan tierna
bajan los primeros goterones de luna por la ventana
perdendiculares y fijos sobre sus ojos
no baja la mirada
no deja de ser valiente ni siquiera cuando cree que se pierde.
Tiene los ojos brillantes,
aunque no lo sepa.
Tiene también las manos suaves
como acostumbradas a ordenar nubes y a disipar con una caricia las tragedias.
Ella no sólo me dió las manos y el ombligo
también me despertó los ojos para que sepa que hay pájaros
y no sólo el pájaro abstracto del recuerdo
sino los vivos
los tembladores.
El pájaro me lo dió en la mano como un desafío
con sus alas y sus colores
me dió las paticas del ave y sus sonidos.
Me dio una noche y un corazón acostumbrado al día.
Me dio el camino, las piedras del camino, el nombre con que se dice camino.
Me dio un idioma
un cascarón donde disimular mis nostalgias
ninguna hipoteca
muchas preguntas.
Me dio al sol a los grillos y a mis amigos.
Me dio un nombre un apellido y obsesiones de distintos estilos.
Me dio la naturaleza, o la dio como real ante mis ojos.
Me dio la escuela, las manzanas, los recreos.
Mamá me dio de su sangre, de su licor, de su destino
a beber
y bebiéndola me nacieron de no se dónde piernas
parasitando su juventud efímera
iba ensanchando mis ideas
iba descubriendo quién yo era.
Y la saludaba de la unica forma que tenía
o sea con golpecitos sutiles.
Ojalá sutiles.
Mamá me dio el reloj, los minutos, los días.
No me dió llaves para  el olvido ni recetas para la eterna alegría.
Pero me dio el milagro de mirarle los ojos desde los ojos que me dio y que ahora son míos
 y allì perderme en un fluir orgànico y lento
 muy zen
muy extraño.

Pasivo


Imagino que la cordura se pone harapos de indigente para caminar sin miedo por la noche, entre la gente. Hoy, sin ir más lejos, no debe haber dejado escapar la oportunidad de presenciar una manifestación cultural liderada por jóvenes autodenominados revolucionarios. ¿O era contrarevolucionarios? ¿O era brigadas defensoras de la revolución? ¿O eran luchadores contra los mal llamados revolucionarios? ¿O contra los mal llamados democráticos? ¿O era un grupo de personas simplemente diciendo: no teníamos nada mejor que hacer? ¿Eran solidarios? ¿Eran amables? ¿Eran decentes? ¿Fumaban verde? (sí, por supuesto). ¿Eran tiernos, eran buenos? ¿Eran justos? ¿Se peleaban, entre ellos, los pacíficos? ¿Qué decían sus miradas, decían amor? ¿Eran marxistas? ¿Eran anti-malos intérpretes del marxismo? ¿Eran cubanos? ¿Eran suicidas? Eran muchachos sudados y envejecidos de repente entre el monte y el aguardiente. Eran eléctricos árboles caminantes, tambaleándose.
Me quise preguntar: ¿es esto lo mejor que podemos ser?
¿Cómo es mi generación? ¿Baila regueton, baila ska? ¿Habla del dinero, habla de la guerra? ¿Sólo eso, dos bandos tontos por igual? ¿Somos solo impulso, sólo herramienta utilizada por los que sí tienen muy claro lo que quieren? ¿Qué puede aspirar un político que no quepa en un botoncito con la opción que lleva su cara? Empiezo a creer que más nada. Que eso es todo.
Y nosotros, asistimos. Bailamos aunque todos los instrumentos estén desafinados y descarnados de melodía. Bailamos aunque las letras sean "mami, perra, puta". Bailamos aunque las letras sean "ahora Venezuela es un paraíso". Bailamos y nos adornan la mortandad con mentiras. Bailamos y celebramos que nos sigan cagando encima.
Sin embargo, podríamos hacer la verdadera revolución.
Podríamos levantarnos y exigirles:
Ni tú
Ni tú
Ni nadie
Nos volverán a mentir.
No somos sus instrumentos.
No somos un puto ignorante pueblo mendigo.
Somos patria, patria bonita, patria naciente.

Ah, qué lejano, qué lejano, qué lejano ese momento.

sábado, 24 de octubre de 2009

Déjame rodar
déjame ser circulo -vicioso, si quieres, o brillante-
que se esparce con holgura
hacia la nada
que rueda y se lastima piedra a piedra
que rompe con el polvo a su paso sorprendido
que se digna a acobijar montañas y hogares
techos muchedumbres hospitales
sin dejar de rodar
por el impulso del olvido
por el gran empuje que le ha dado
recordar aunque sea un poquito al río
Déjame rodar
ésta ciudad me da frío
déjame perderme entre las aguas
del camino
déjame ser roca noble
tierna hormiga redonda
déjame irme de aquí
porque aquí
donde no estás
estoy perdida.
Sorbo a sorbo
con paciencia
el niño y su helado se conversan
se miran como para guardar
mañana
algun indicio de recuerdo
se palpan se mastican se lamentan de perderse
de irse a un lugar donde ya no sean juntos
lo que son en este parque
de noviembre
en esta sombra de palmera
en este pueblo de la costa.
Se lamentan profundamente pero es así
es así y no de otra manera
que se yuxtaponen que se cruzan que se alejan
las rectas y las curvas y las gentes
y los parques con sus gritos
y los hombres con sus sueños
y las plantas con su sol
y los pies con su camino
y las madres con su olor a nieto desaparecido
y los ojos con su amor amanecido
y el por qué con su respuesta
y el abono con su muerte
y el zancudo con su sangre
y el reloj con su tormenta
y el vidrio con su herida
y el principio con su abrazo
y la mujer con su anillo en el dedo
y el viejo con bastón caído
todo se separa
se despide
todo se desvanece y ya hasta el niño
con las manchas del helado derretido
se va metiendo entre las olas sin llorar un amigo perdido.

Hoy divago mucho

Divago sin orillas sin secretos sin abanico
sin escondite
sin cuerda floja

sin tensar los tiempos de la nostalgia.
Divago sin remedio
sin argumento
sabiendo demasiado bien que nada
pero nada
borrará el hecho de que hay muerte
aniquilará la presencia del malvado
o trascenderá las paredes del olvido.

Cuando uno ha olvidado adónde iba
la dirección en el papel muere de frío.
Cuando uno olvidó lo que quería querer en el ser querido
¿de qué sirven sus manos aqui
abiertas y suaves como el río?
de qué las palabras en el oído
de qué ese mar de ternuras no correspondidas.
De nada
No vale la entrega si no es bienvenida
No vale que te diga
por ejemplo
que te amo todavía tanto como antes de mi ida.
O más.
O muchísimo más.

No vale nada que construya el universo nuevamente
que lo pinte y lo adorne y lo embelese
y le arranque
le arranque de raíz
y con los dientes
todo lo que no te mereces
o no te gusta
o te da alergia
y lo empaquete a tu nombre y vuele vuele rapidito
y lo ponga en tus manos
y después de todo sonría
satisfecha.
No vale.
No vale ese mundo nuevo que te llevo de regalo
Valen tus ojos nuevos
tu piel nueva intocable
tus manos nuevas distantes.
Vale el olor de tu pelo ausente.
El ritmo de tus pasos que corren hacia el viento
hacia el otoño
hacia el corazón adormecido de la gente...

Divago con razon y con historia de tus manos.
Con conocimiento de mis ruinas.
Con incertidumbre sacerdotal.
Con temor
temor
horror
de amor aniquilado en una plaza.

viernes, 23 de octubre de 2009

Recuerdo con exactitud las gotas de tu ventana cuando le llovía todo el rocío
 y nosotros casi amanecíamos
escondidos
sin hacer ruido
arropados por sonrisas y por colchas
enroscados entre almohadas y promesas
entre olores y entre tímida confianza

Y cuando aparecían las tazas y el café
y salíamos de la guarida
tu ventana permanecía de pie,
altiva
haciéndole frente al mediodía.

También recuerdo la madera, y los discos de hombres de voz gruesa
trasnochada y vagabunda
también recuerdo haber bailado sobre tu colchón y bajo tus ojos brillantes
(brillaban de una manera al verme bailar!)
Recuerdo el té
recuerdo a la guitarra y a la estufa.
Pero no consigo bien tus ojos
en esa maraña de perdidísimas cosas
de ausencias que de tan grandes me van tapando
por ejemplo
la propia ventana
y el propio olor.

Y si te digo que quisiera asomarme a tu ventana
y que quisiera estar escondida entre la colcha de colores vivos como el amarillo
y que quisiera que me hagas cosquillas
o que te rías
o que vengas con café y con un humor de perros
y que ojalá estuviésemos filosofando tan mal como nosotros
inventando las ideas más trilladas
celebrando como célebres frases compradas
es porque
todo el confuso peso de tu presencia
era mucho menos doloroso
mucho menos imposible
que ésto.

miércoles, 21 de octubre de 2009

No es la primera vez que tienes frío
hambre
soledad
insomnio
y otro tanto frío
y quién sabe cuánta hambre.
No es la última vez que tienes risas
que tienes gente
que oyes del alma palabras bonitas
o sólo silencios reconfortantes.
Pero es la primera vez que tenemos hambre frío
sed y risa
amor y calma
al unísono.

CORRESPONDENCIA

Quién será esa sombra
a quién se le habrá caído un sol así de rojo
una manzana tan dulce
de dónde nacerán tantos duendes fosforecentes

a quién
pertenecen las figuraciones?
a quién los mapas?
a quién el chu chu chu del tren, acercándose?
(Es muy bonito que el tren ya llegue, a menos que
la estación
te deje
te achique
te despida por otro rato, cortísimo, esperemos).

Padezco de mutismo y de otras sustancias
más hoy
qué bonito este jugo de naranja
sobre tu mesa de mármol derruido.
Qué bonito éste circulo de tiza alrededor de tu boca
de todas tus palabras
de tu eternidad de lago o de colmena.
Eres ese verde,
hombre de ojos azulados
eres esta historia
escribiendose en el fondo de mi mano.

martes, 20 de octubre de 2009

CASONA

Ya me caigo
me devoro las sombras de alambre
me incorporo a la grávida existencia de los libros
con apenas bolsillos y agujeros

floto o sucedo
a traves de corredores puestos

al azar
por accidente

para mi
desde siempre

No ha ocurrido nada desde la ultima vez que hube muerto.

No he nacido otra vez bajo el vientre feroz del infierno.

No recuerdo los paseos en bote
o sobre tu pecho.

No sé quién era que me decía con mi boca tus palabras al oído.
Sólo la biblioteca cruje de frío.
Yo me conformo
me complemento

con el olvido.

SONRISA

Soborno a las faldas

me llevo inúltimente a fiestas
sonrío a vecinos y parientes

abro como un caimán verde
la sonrisa clara como la muerte
la sonrisa que nunca conocí desde cerca.

Ésta mueca desintegradora de vagones.
No cabe tanto mentir en un sobre añejo.
No hay cartas de esperanza en los ojos de la guerra.

Me corresponde la porción de asco.
El minuto de cimiento.
El cálculo de mi íntimo secuestro.

No me toques los ojos con violencia de árbol
no taladres mis huesos
ni más allá de mis huesos.

No me pidas tregua.

Ya es mucho que me lleve a las fiestas
y que sonría
con entrecortado terror / con inconsistencia
a vecinos
y parientes.

NEGRA

Despacho todas estas distancias.


Mi junventud
Puerto siniestro sin noches calmas
sin lunas llenas.


Mar siempre negro

por qué tan hondo.



Espejo roto contra mi imagen.
No soy lo que esperan
                           -ni lo que espero

de mí.


No soy entusiasta.

No soy casi nadie.


Sólo yo
en el ocaso
de una maleta flotante.



Es como si todas estas distancias
me despacharan a mí.

TRES DE LA TARDE

Me pica tu sol
trópico

me fastidian tus rencores.

No tengo casi sombra bajo tu cadalso.
No poseo una certeza.



Verdor inútilmente largo
se prolonga hasta la salvación tu viento claro.


Tus amaneceres.

Como el bostezo de una flor recién nacida
tu claridad penetrándome la historia.



Vida has dado hasta el hartazgo.

Muerte has dado también
y a esta hora tiemblas en mi voz
que se ha hecho invierno.



Quisiera sacarle dolor a tus cimientos.

VIAJE

Voy al sol y vuelvo
voy al aire.



Subo al mar y vengo
de regreso

seca…



Pero voy viniendo siempre
desde olas opuestas.

Se supone cierto
el devenir del tiempo
pero no

no creas
que no me has visto

y que por eso
ya no existo.

Estoy en el aire
y en tus libros
en tu memoria

como una gota
de sudor
que se marcha
con el hombre de la voz ronca

hacia otra tasca

pero no importa
si está volviendo

el tiempo de recoger las cerezas.



El campo es agua
y el mar de nieve.


No importa el eje de las miradas

siempre se miran
bien hacia adentro.



Voy al aire y vuelvo

voy al centro

del universo

a ver si miro

que no hay tus ojos

en ningún rostro



Y así regreso.

CARTEL

Porque no tengo manos
y porque no las usaría
es que nací
para mirar desde lejos los pinceles

y los parques

en el rincón que me destinó la suerte

el reloj detenido ante mi
yo

testigo

yo

universo mínimo

yo

silencio.



Y soledad…

pero fue antes.

(No tenía escaparates llenos de lápices.

No tenía ganas de bailar sin descanso

bajo las letras)



Ahora
se me desbordan
las presencias
de lo irreal

de lo perfecto

ya no soy mujer
ni soy niña.

Tengo manos de mirar
en silencio.
Tengo piernas de saltar

sin pretextos.

FELICES LOS DOS.

La voz ronca

las manos agrietadas
va el frío desfilándose la ropa nueva
y ya mugrienta

del verano.


La soledad que se vende espejos llenos
la multitud asistiendo al matadero

por decisión propia
o por desgano.



Nadie sabrá

si fuimos felices los dos
con el cuerpo lleno de flores y olor a maíz
olor a hombres de barro

nadie sabrá
si en nuestro mundo sin televisor existía mundo real

pero
y sin embargo
nosotros nos habremos ya muerto de la risa

y de la simplicidad
de ser felices.

lunes, 19 de octubre de 2009

Como padeciendo
como siendo parte de una historia
como de pie en la esquina
él está.
Otras veces ha nacido
otros días ha caminado

hace mucho que se mueve por entre las puertas y los ríos
hace mucho que cierra horizontes e inventa caminos
pero
hoy está raro, no?
quién sabe si vio algo feo
o algo bonito
o algo realmente parecido a su corazón.
¿cómo lucirá un corazón?
¿amarillo? ¿pálido? ¿feliz?
No sé.
Por ahora observa la vida pasar,
y actúa como quien espera que cambie el semáforo.
Ha cambiado seis veces y sigue ahí.
Ahora está verde y se hace el loco
para que nadie piense lo peor
o sea
que él está ahi parado y no va a cruzar.
¿Qué tendría de peligroso que él diga
"no quiero cruzar
sino sólo mirarlos a ustedes mientras van"?
Nadie dice esas cosas, tonto,
no seas tan emocrático.
Entonces una muchacha bonita viene de frente.
¿Quién será? piensa
no piensa
qué linda chica
ni otras menudencias de la imaginación masculina que no mencionaremos por pudor
o por envidia.
No,
yo no soy la chica que mira
no me parezco a ella ni en olor ni en estatura.
Pero
oh qué sorpresa
él ha pensado
¿Quién será ella?
No la pensó jadeante ni moribunda entre brazos de telas finas
la pensó seria
sentada con él
mirando el mar.
La pensó pariendo, no sabe por qué.
Cómo será pariendo
cómo se reirá de algo que no le da risa?
se reirá con esos chistes de los suegros? o será autentica?
quien es, cómo es?
Ella ya pasó.
El semáforo cambió
otra vez
y muchas veces más.
Puede que no se vean nunca más.
Ella
ni siquiera lo vio.

domingo, 18 de octubre de 2009

iba desenrrollando mi ombligo
(lo dejé en las costas del mundo perdido hace un siglo)
lo iba buscando
precisando las posibles pistas
¿pasó por aquí? ¿alguien lo vio sufrir?
no quiso nadie decirme nada

mi ombligo

mi perfecto compañero de aventuras
marchante
caminante
protestante sin aviso
sin decir
"me largo porque no las quiero"
o
"me largo poruqe las quiero"
La noche inservible
moribunda
descartable
tiñe de violeta las plazas y los bancos
las avenidas
sobretodo las desiertas avenidas
ya sin humo ni humeantes
ya sin locos sin indecentes sin delincuentes.
Ah,
no reconozco el piso así de limpio
no me siento en casa.
Parece que la noche hechizara las rocas para que hablen
o hiciera descender encantamientos de nácar de algodón de histerica azucar,
sobre las cabezas soñolientas...
Qué dulce es éste olor a noche
qué lejano queda ahora el mediodía y yo tengo los ojos abiertos
de par en par
las manos llenas de claridad
el pelo libre para romper la pared y caerse sobre la grama o sobre las nubes..
De día todo es confuso
en cambio ahora
reinan las hadas
se mueven graciosas y divertidas
bailan los ojos y las estrellas
la gente se mira a los ojos como nosotros dos en medio de éste mundo detenido
la gente se dice muchas cosas entretejiendo abrazos que quién sabe si se rompan algún día
y se van quedando entrelazados los cuerpos...
de noche nacen los amigos
los enemigos se agrian de día
por eso la noche es una bendición y una maravilla
de noche nacen los besos, y aunque se den de día
se han estado formando siempre bajo la luna y entre las encías enmudecidas...
no hay espacio en el semáforo para explicarte que me haces falta
no habría posibilidad de que fuera ese el lugar donde crearte más cercano
no
todo eso es de noche
en el silencio incandescente de la noche
donde me asomo a mis grandes oscuridades
y a veces
como hoy
no tengo miedo.
Era de noche
me meti los pies en el vino sin miedo
miré a los ojos sin miedo
recité un poema sin angustia, sólo con la emoción que da la vida....
y todo eso fue una maravilla...
mientras la noche
incansablemente
nos sonreía.

martes, 13 de octubre de 2009

Puedo llegar caminando con mis pies a cualquier parte. Sólo el miedo me aconseja que me quede en esta plaza sentada y sin mirar para los lados. Quizá tengo tantas ganas de escribir que me paralizan las manos y no me dejan mover un dedo si no es para dibujar letras con el lápiz. Mis manos a veces creen en mí... y yo en este momento creo que un viejo se ha detenido a arrancar las flores de la corona que reposa bajo el monumento al Libertador. Señor, ¡las flores del padre de la Patria! ¡las flores de Bolívar, señor! No hay caso. Ni me mira. Las va arrancando una por una, y las guarda en el bolsillo de su chaqueta. Su ropa descolorida y su pelo largo y sucio me dicen cosas como: no tengo dinero para comprar otras, y no importa... En verdad no importa, porque en este país es lo mismo comprar cosas que robarle las flores al Libertador, porque a los cochinos billetes los llamamos Bolívares... yquizá eso sea más ofensivo que lo que hace este viejo que es, a fin de cuentas, robarle a un muerto para una viva, una nietecita viva y linda que viene corriendo a abrazarlo aunque huela un poco a pobre y tengas las barbas en desorden.
Siempre que siento que sangro, que algo adentro se rompe, sencillamente me siento y dejo que pase. Algún día, ¿me está permitido no querer que me pase más? ¿Me está permitida esta rabia?
Silencio, pase no más, siéntese. Es bonito que ud. llegue porque no dice nada.
Es horrible que ud. llegue, a decir verdad. Las palabras son una fiesta en algunas bocas, porque algunas mentes albergan tan gigantescos pensamientos de amor y de unidad. Algunos seres están tan iluminados por su propio corazón... que riegan claridad en todos los alrededores. Como ciertos ojos que vi recientemente y digo, ¿no está mi oscuridad injustificada? ¿no estoy perdiendo la vida?
Siento que ya no te quiero querer. Y lo lamento, es como caerse de la mata más alta y más bonita, contra el cemento. Pero encaramada en esa cima, no puedo correr ni volar ni nada... sólo estoy evitando el golpe contra el piso. Y hay toda una selva, y al menos siete mares, que conocer todavía. Hay toda una humanidad a la que darle la mano, todavía. Me ha parecido en las ultimas horas que tengo corazón. Que tengo manos, y que quiero irme volando a otras provincias donde no llegues.
No quiero que llegues. Pero siempre estoy queriendo que de la nada aparezcas y seas posible, tocable. Siempre estoy esperando y con ganas de no esperarte. Esperando olvido, o algo. Esperando colores. Tengo que buscarlos!
Debo buscarlos!
ah!

viernes, 9 de octubre de 2009

Me siento en esta cama.
No es la unica del cuarto, ni de la casa, ni del edificio, ni de la ciudad, ni del país. Qué bonito es éste país, divaga. El país también divaga pero no con ella, sino con sus malos y buenos olores entremezclados en un inmundo y majestuoso paisaje. No hay nada más bonito que una flor. Me siento y es como si otra voz dijera cosas alrededor de mis hechos. Sí, mujer, soy yo, la que siempre se mete en tus asuntos, pero no me culpes: si tú no te interesas, y los dejas solos, alguien tiene que intervenir. Me parece mentira que una vez hayas estado desnudo delante de mí con la piel de las manos erizada al contacto de mis pequeñas pecas y de mi entera espalda. Te parece mentira, a mí me parece verdad.. pero en este caso la mentira y la verdad son igualmente tristes, ¿o no? Es un poco triste no verte desde hace tanto, pero en realidad eres ya un recuerdo tibio. ¡De presencia abrasadora, a recuerdo tibio! Ay, qué triste que es el tiempo, amor, amor, amor, eras tanto amor, eras tan imprescindible... ¿Por qué dejé pasar tanto tiempo sin tus ojos? Ahora es terrible darme cuenta de que no eres imprescindible pero ay, amor... amor... deberías estar aquí. No, no y no, cada quien está donde debe. ¿Qué? ¿Qué de qué? Es raro, me parece que alguien me escucha y me contradice siempre. Ops. Sí, me descubrió. No me queda otra que enfrentarla.
-Oye. -Se asusta, era de esperarse. No me contesta.
-Oye!!
-¿Qué? -aterrada, mirando a todos lados.
-No me vas a ver, así que no busques. Quiero decirte que todo está mal y va a estar mal, ¿te consuela?
-No. Me consolaría más la silenciosa soledad.
-Ah. Claro. Me gusta cuadno callas porque estás como ausente.
Sí, gracias, dice ella. Y no me deja oír más sus pensamientos. Pero yo sé que está pensando, que estamos pensando, en ti. Desde hace tanto. ¿No damos lástima? No, ninguna razón para la lástima, dijo Oliveira, porque allá donde esté tiene el pelo ardiendo como una torre y me quema desde lejos .
Oliveira es la persona más honesta que hemos conocido jamás, y eso que no lo conocimos. A ella no le interesan mis pensamientos, sólo busca tu mano como si estuviera en un DNI, en un sweter de rugby, o en la cara malhecha de Mario Benedetti. Extrañamos a Mario, y ni siquiera tu abrazo ha venido a corregirlo.
Ni siquiera tu espejo.
Tu imagen.
Tu odio contra todo.
Tu socialismo.
Tu resentimiento. Tu incoherencia. Tu voz amarga.
Nada tuyo ha venido a decirnos que somos bonitas y tenemos esperanzas de aprender a vivir y a escribir.
Ay, pensamos al unísono, somos tan pequeñas todavía. Adonai entendería. Adonai, donde esté, en ese llanto callado y en esa risa fingida, en esa vida adolorida, entendería.
¡Adonai! Mamá, diría Adonai.
Mamá de Adonai, mamá de nosotras, piojitos! Adonai, por qué no me dices que me cuide que si me resfrío puedo empeorar de la ronquera? Por qué nadie ya nos dice que me cuide? Que la cuide?
Cuidame, Adonai
Y Tu también, mamá.
Y tú, hada madrina.
Y tú, amor prescindible pero no olvidable.

domingo, 4 de octubre de 2009

Las noches

Para mi abuela, al final, siempre era como de noche. O, en un día muy alegre, aparecían fugaces atardeceres. Pero nada de soles brillantes de 9.25 am. Nada de gritos de niños en la cuadra... en su cabeza los niños más bien lloraban. Y es sabido que los niños lloran de noche porque es ahí que los monstruos se dejan ver la cara, la horrible cara, el horrible cuerpo peludo... o la sombra de descomunales narices, o el olor... o el ruido de los pasos.... Todo eso ocurre de noche, y ocurría en la deshilachada vida de mi abuela. Atormentada y hermosa, aunque los médicos insistieron en decirle: loca. Locos ellos.

Me gustó esa noche de tu vida (y también era noche en el mundo real) en que miramos pasar el viento con la cara limpia y nos abrazamos. Me sentí como una bebé de dieciocho años absolutamnete resguardada de los monstruos. ¡Sí, ese día reaparecieron los monstruos pero sólo un ratico porque tu calor los ahuyentó de inmediato! Ese día me dijiste que ya querrías verme en las novelas... pero, ¿sabes lo que me dijiste con esa frase? ¿sabes todo lo que eras en mi vida? ¿lo puedes imaginar? A veces he querido ser escritora y hacerte nacer otra vez para darte otro principio y definitivamente otro fin. Los mismos ojos extraviados y verdes, la misma fragancia a cigarro y café, si quieres ,la misma gordura y el mismo baile hermoso y gracioso cuando se aparecía tu periodista favorito en la television y te hablaba exclusivamente a tí y tú le bailabas... todo eso te lo dejo intacto, pero el llanto no. El llanto de ése día en que creíste que tu hijo era tu nieto y gritabas: ¡No me quiten a mi niño! Cuando yo sea escritora, por y para tí, haré que nadie te quite a ningun niño y que todos mueran por sentarse en tu falda y bailar contigo o porque todos tengan una vez en la vida el maravilloso instante en que me diste calor y espantaste a los fantasmas. Los autobuses que te asustan, y los otros viejos que no te acompañaron en nuestro abandono, o las rejas de las casas que no te dejaban irte volando hacia Dios, o hacia no sabemos dónde... a un sitio mejor que el que te proponíamos... Todo eso lovoy a borrar. Vas a vivir en un campo rodeado de margaritas y vas a dormir en una hamaca con vista al mar, donde todas las mañanas muchas personas vengan a conversar contigo y a agarrarte de la mano para que camines hasta la orilla y te mojes los pies. Y después, yo voy a desayunar en la arena contigo: café y galletas de chocolate, o torta de chocolate, o donas de chocolate. Y así será todos los días y después vendré con mis hijos y ellos se dedicarán a peinarte y a hacerte cosquillas mientras tú les inventas las historias de una guerra española que no conociste... porque no voy a dejar que seas otra vez la niña que corre en busca de refugios y que tiene miedo y que vió como los soldados colocaban frente a frente esposo con esposa, madre con hijo, hermano y hermana, y les daban a ambos un arma y les tocaba matarse... en mi historia nunca verás eso. Y nunca verás cómo tu padre entra de madrugada a tu cuarto y en el peor acto de crueldad te corta el pelo mientras duermes por el simple hecho de odiarte por no ser varón. ¡Cuando nazcas otra vez en un libro mío vas a ser feliz y no te vas a morir sola en una clínica y yo no estaré en otro país llorándote sin poder tomar tus manos y llorar frente a tí y decirte que si te dejamos sola no es porque no te quisimos, sino porque no sabíamos vivirte así, siempre en otro lugar y siempre llamándonos por nombres distintos y aunque nunca vaya a tener perdón de Dios esa casa vacía de tus hijos y nietos donde transcurrieron años fríos de tu vida, yo te abrazaré y te besaré los ojos y las piernas ya frías y te lanzaré al mar donde dormirás tranquila.

Algún día haré la historia de ti pero lo unico que se me ocurre decir esta noche es que haces tanta falta que ya ni me acuerdo cómo era la época en que vivias y tu presencia nos convertía en una familia, nos agrupaba, nos mantenía enraizados a una vida.

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intento: actuar, escribir, no madurar demasiado, leer, amar, reír, no morir de hambre mientras todas las anteriores.
Dentro de las calabazas hay múltiples duendecillos!!