Rozo apenas tu historia con el borde negruzco de mi noche detenida
calculo la distancia inquebrantable ya
quedo en secreto
muda y sin techo
acá
bajo la noche
bajo los días que también se ríen
es justo que nada tenga vida
es justo que el dolor haya nacido
es justo y entonces una mano
una mano que reclama mi subida
mi ascenso al mundo de los vivos
una mano que desde hace un siglo me cuida
me protege de cosas hirientes como la vida
esa mano que me vió mecer un día
balbuceando palabras improvisando pasos
mano imposiblemente blanca siempre nacida
siempre nueva nevando todavía.
Le explico que no es culpa de las cosas ni del río
Después quedo callada
para no decir que es culpa mía.
Hace 1 semana

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Asomados a la orilla