¿No es esto vivir?
No es esto el cielo
de la eterna furia
de la busqueda
-infructuosa, por hoy-
de Dios?
De las noches pasadas
me quedo con una donde el cuerpo del hombre
y el de la mujer que soy
se olvidaron de sí, dándose al vacío
al pleno derrumbamiento del suelo
al desesperado anhelo de la posesión inútil
de la loca degustación de segundos de infinito.
Y eso ha sido lo más concreto que recorrió mi tiempo
lo más palpable es ese suspiro al aire
lo más real es la fantasía de la fundición del alma
y las caricias
y las pieles.
Es eso amar,
a veces.

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Asomados a la orilla