como sangrante, mi herida sube a la luz
y desafìa a todo el mundo
y sobretodo
a toda la lástima que habita en el mundo
porque mi herida abierta entiende que le duele
lo que está sanando.
Que la piel muerta es indolora.
Sabe que la vida es movimiento,
aunque sea ahora mismo un torbellino que la arroja
de cabeza contra el piso.
De tantos seres en la casa, tengo que mantener el volúmen de la música muy bajo y pegarme a la corneta para captar las voces y los acordes, para que no se me pierdan y me quede sin musa y sin justificación para seguir despierta. No hacer nada más que escribir palabras vacias no es anda. En cambio, "me quedé escuchando musica hasta tarde" es una linda justificación, una bohemia, una interesante actividad por la que bien valen la pena todos los sueños. Mejor dicho, todos los no-sueños, los que no tuvimos.

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Asomados a la orilla