aunque yo sea éste segundo de oscuridades
y aunque me cierre los ojos para no morder las paredes de tu partida
y aunque el cemento me atraviese entero el presente y me clausure las puertas
y aunque hoy pese tanto el viento
deberías salir de alguna esquina
correrme detrás
y mojarme empaparme
mojarme y nunca secarme
así sean reproches o cursimentos
asi sean gritos besos y rabias
no deberías nunca secarme
de tu presencia.
Deberías aparecer, adivinarme, escrutarme, seducirme
conducirme y erguirte en mi suelo
tener carácter físico
tener una piel nueva
tener unos ojos grandes y marrones y fugaces
deberías ser una persona que viene y no dice nada
y me hace llorar de ganas
de que nunca, nunca, se vaya.
Hace 1 semana

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Asomados a la orilla