jueves, 3 de diciembre de 2009

QPED

¿Dónde lo vas a poner, ahora? Eso que tiembla, que se estremece en ti. Este momento. ¿Datos del exterior? Noche, matchbox20, calor, una pijama blanca con estrellas amarillas, monitor brillante, ojos rojos, casa dormida, silencio menos en mis audífonos, noche y más noche. ¿Datos del interior? Garganta adolorida, huesos que se baten contra la sangre, quieren romperse. Pensamientos, pensamientos, como un río de gente que se atraganta entre mis pulmones y mi corazón. El teléfono mudo y negro, el montón de libros abiertos y los poemas asustadizos al borde de páginas que también se callaron de golpe. Te has caído antes, así de alto? ¿Te has reído antes con tanto miedo? Estás seria como nunca, lo percibo. Estás rara y estás segura de lo peor. Nunca quisimos estar seguras. Siempre ese... beneficio de la duda, ese momentico en que uno piensa: pero podría ser que... ¿Adónde vas a escribir que ya no podría ser que...? ¿Que ni siquiera podría ser que...? Que ya no es una posibilidad y que no te quieres morir porque no te da la gana de abandonar el mundo como llegaste, llorando.  Efímero, niña, efímero. Pero... Está bien, no objeto nada. Absolutamente nada. Se largan al mar todos los botes, se esfuman hacia el sol todas las aves, se encogen y hacen nieve los capullos, se desquitan del ratón Pérez marchando hacia la madurez todos los niños, con sus maletas ejecutivas tan tristongas hoy en día. Aquí empieza otra vida. No se cuál. Pero ya no hay regreso en el espejo que te ha dicho: no te quieres morir, y no pasarás un día más con apenas media vida.
Pasó lo peor.
Decidirse a escribir eso que tiembla, que se retuerce dentro de tí. Fueron los minutos más oscuros, en los que se hacía viva la sentencia que de ahora en más, haces camino. Haces un sol, una maleta, o un amigo. Haces besos frescos, arroz con papas, gatos peludos. Haces de ti, fuerza y más luz, te vas de la amargura.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Huye de él
todas las noches
de tu vida
Porque sus brazos serían el hacha
la punta filosa del diamante
el aparentemente inocuo sol de frente
sus manos
si quieren
van a astillarte las alas y así
volar
será más que difícil
Digamos que ya es duro pero entonces...
cómo decirte palabras como Dolor
si aún no has sentido que te consumes
eso no era dolor
eso no era
era lamentarse, o nostalgiar, o no andar dichoso.
Pero
Dolor
seria que venga y que te mire
hoy
¿podrías imaginar eso?
¿podrías atreverte siquiera a investigar un poco más allá de sus pestañas
por qué tanta muerte
a ese amor que había sido como una madre dadora de flores?
dios mío
dios suyo
no nos acerquen.

Nunca
pongas esos ojos en los míos.
No quiero conocer la esquina más negra del vacío

todavía.
No lo traigas
de acuerdo
no lo acerques.

Pero
cuídalo.

Por favor
cuídalo.

De qué
no sé.
De él mismo.
Es que se odia.
madrecita tierra
por favor
devora estos trapos sucios
devora este zapato ajeno
estos cordones, este sombrero, estas palabras que no son frescas
madrecita
has entrado en primavera por última vez
ya no vendrán otros amantes
madrecita
llévate mis bragas mis medias blanquísimas de cloro y sudor de pobre
no quiero más que limpien mis miserias madre
no quiero más que tapen mis desechos
que censuren lo mal que huele el sitio donde habita mi otro corazón
no quiero que perfumen de shampú mis explosiones
mis gritos mis rabias mi humor
madrecita
déjame sólo la piel que me pusiste.

nada más
por favor
nada más.
Creo de verdad que estabas ido
mucho antes
de cruzarnos las miradas
borrachos de río y de verdor
tostados bajo el trópico demente
ya no estabas cuando me pusiste un nombre
y así me llamabas
ya no eras cuando entraste suave, como un rayo amado
como sudor de ángel
como roce de viento cálido
en el corazón de mis cuevas tiernas
en el bamboteo de mi frente contra el cielo
en el ir y venir de mis ojos extraviados
al compás de tu espalda
de tus tiempos.
Ya no presenciabas el milagro de mi grito mudo
de mi angustiosa exhalación de polvo
de mi moribundo nacimiento alegre.
Me hiciste
si.
Me diste un dolor tan
tan grande
que sólo un corazón amante lo aguantase
que sólo
siendo manos tejedoras de perdón
no te matase
no te arrancase con lágrimas los dientes.
Sí, me amaste
me amaste como se ama sin pellejo y sin espejo
como se ama cuando se ha perdido el tren
todos los trenes
todos los fines y las promesas
pero no estabas.

Desde mucho antes de ser lo que me quema
eras ausencia.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Un parquecito verde me invita
con sus ramas entrecortadas por tanta lluvia y por tanto viento
y por tantas hachas
Los bancos húmedos donde me siento sin haber pasado un trapo.
Los columpios que crujen
óxido y otros pesos.
La madera de todo el espacio
pulida
exhuberante
como un día de diciembre.
Amo éste parque.
Amo que huela a selva,
a incertidumbre
a vida latente.
Amo que huela a supervivencia
a bichos que nacen y que se comen
desaparecen
amo que huela a tierra mojada
a hojas pisadas por botas y por zandalias
amo que suene a melancolía
a infancias de antaño
(cuando se jugaba en parques como éste)
Amo las piedritas
porque me las clavé en las rodillas muchas veces
y sangraba
pero no pasaba nada: Mamá curaba la vida con una sonrisa
y lo más más grave
con un helado.
Amo este parque
se parece a mi pasado
a mis hermanos enterrados también en el barro
volando bajo el influjo de los subeybaja, de los toboganes
trampolines
y demás amigos de la infancia que se quedaban a dormir en el parque cuando uno se iba a su casa.
Atrás.

Dicen que el olvido existe.
Dicen que el amor es algo.

Dicen que mis ojos han de abrirse para que el sol queme toda la ceguera.

Digo que tus manos son hermosas.

Dicen que el olvido existe y que ya vendrá

que ya vendrá-

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intento: actuar, escribir, no madurar demasiado, leer, amar, reír, no morir de hambre mientras todas las anteriores.
Dentro de las calabazas hay múltiples duendecillos!!